Opiniones y reseñas literarias, musicales y más

domingo, 14 de octubre de 2012

Tostado Tostado



TÍTULO: Tostado Tostado

AUTOR: Alberto Acosta Brito

PRECIO: 1,02 €

PLATAFORMA: Amazon (pincha aquí si quieres convertirlo a epub)

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ARGUMENTO:

La Habana, en la actualidad. Celia, una agente del cuerpo policial cubano, investiga un asesinato dentro de una familia mal avenida, en plena disputa por una herencia millonaria en España. ¿Quién asesinó brutalmente a Inés? ¿Qué relación tiene la herencia con el asesinato? El libro nos va desvelando poco a poco un caótico entramado familiar, donde la traición, la envidia y los celos, campan a sus anchas desembocando en la muerte de varios de los implicados.

OPINIÓN:

El libro tiene dos partes claramente diferenciadas. En la primera se nos presenta a la familia protagonista, de una forma tan caótica que resulta difícil averiguar quién es quién. El abultado número de personajes complica demasiado la lectura de esta parte de la novela.
La segunda parte se centra en la investigación policial. Aquí ya somos capaces de intuir los lazos familiares y el por qué de la inquina que existe entre los personajes. Esta parte, desde nuestro punto de vista, salva a un libro, que se podría calificar de correcto, si la primera parte no fuese tan desordenada. 

sábado, 13 de octubre de 2012

Gratis no es igual a malo


Mis quesitos favoritos son los de marca Carrefour. Lo son por su sabor y su textura, no por ser de marca blanca. De hecho, me da igual que no sean El caserío o La vaca que ríe. Y tampoco me importa que sean más baratos. Los compro porque son los que más me gustan y punto. Me pasa igual con el chorizo de pavo de Hacendado o el aviva-rizos Deliplús (las marcas blancas de Mercadona de alimentación y perfumería respectivamente), que me encantan y me parecen mejores que los de otras marcas más conocidas. También utilizo la mascarilla para el pelo Les Cosmetiques (otra más de Carrefour) porque me deja un pelo fantástico y huele que da gusto. Pero de la misma forma que uso estos productos de marcas blancas, solo bebo leche de la Central Lechera Asturiana, utilizo mascarilla facial de Lancaster y todos mis perfumes son de marcaza.
Con esto quiero decir que lo que me importa de un producto es la calidad (entendiendo como calidad la satisfacción personal que me producen), no que sea de marca X o marca Y. Y si me gustan tanto ciertos productos de marca blanca es porque su calidad me resulta enteramente satisfactoria. Porque el que un producto sea de marca blanca, o más barato, no implica que no haya de tener unos requisitos mínimos que le permitan salir al mercado. Lo mismo pasa con los libros. Y con mayor razón: no por ser barato (incluso gratis) debemos dejar de exigirle ciertos estándares de calidad.

Desgraciadamente, muchos de los libros que nos encontramos autopublicados en internet no cumplen estos mínimos ni por asomo, y es bastante frecuente que nos encontremos con auténtica bazofia que parece escrita por un niño de ocho años: faltas ortográficas y gramaticales, estilos mediocres, argumentos inverosímiles, maquetaciones penosas… Y, en la mayoría de estos casos, como lectores tenemos la sensación de que el autor no ha prestado atención a su obra. No la ha revisado. No se ha preocupado por ella. La ha hecho pública (al fin y al cabo, eso es publicar) sin cerciorarse de que esté lista para ofrecerla a extraños (en muchísimas ocasiones, además, pretendiendo cobrar por ello). Y no, el que un libro sea gratis o barato (lo cual no sucede en todos los casos), no es excusa para que pueda estar mal escrito, sin revisar o maquetado con una fuente digna de la portada de un disco de death metal. Da igual que el autor no cuente con el corrector de una editorial, que para leer y releer una obra y darse cuenta de sus errores se vale uno mismo.
Es más, la autopublicación online debería ser incluso un aliciente para que el autor mimase más su obra, pues es de lógica que algo mal escrito, con fallos… lo único que va a conseguir es menos demandas y un aluvión de opiniones negativas. Mientras que una obra de calidad autopublicada puede convertirse en un éxito y acabar siendo publicada por una editorial convencional (que, no nos engañemos, es el sueño de cualquier autor).
Por eso pido a estos autores que no piensen que por regalar o dejar sus obras muy baratas pueden permitirse que su calidad sea ínfima.

Pero si pido a los autores que cuiden su obra, los lectores más exigentes también deben desterrar el cliché de que algo, por el mero hecho de ser gratis o muy barato, vaya a ser malo. Así que no hay que descartar cualquier cosa simplemente porque se ha autopublicado y el autor lo haya puesto gratis o a un precio ínfimo.
Aunque es verdad que, por desgracia, entre las obras autopublicadas que pululan por internet se encuentra mucha ponzoña, también hay agradabilísimas sorpresas por descubrir, libros realmente buenos y tan bien presentados (en todos los sentidos) que parecen corregidos y publicados por una editorial convencional. En algunos casos, las obras pueden ser tan buenas que nos hacen preguntarnos qué hace ese libro en una plataforma de autopublicación y no en las estanterías de una librería o unos grandes almacenes.
Pero de la misma forma que digo esto, también animo a los lectores a que no olviden su criterio ni sus exigencias, y que no levanten la mano indiscriminadamente con obras de malísima calidad tan solo porque sean gratis o cuesten céntimos, cuando a esa misma obra, si la hubiera publicado una editorial “normal” y tuviese otro precio, se le exigiría mucho más y no se le pasarían por alto errores garrafales. Porque la escritura tan solo depende del talento del autor, y este debería ser el mismo publique sus libros en Planeta que en su blog. Así que tampoco seamos demasiado permisivos, porque así lo único que conseguiremos será que haya un grupo de escritores y obras mediocres a los que se perdonará todo y se les permitirá, sin criticarlos, cualquier tipo de fallo. 

domingo, 7 de octubre de 2012

Los asuntos personales de Franky Plata



TÍTULO: Los asuntos personales de Franky Plata

AUTOR: Franky Plata

PRECIO: Gratuito

PLATAFORMA: Bubok

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ARGUMENTO:
Colección de relatos y microrrelatos de temas varios.

OPINIÓN:
Una colección de relatos y, sobre todo, microrrelatos, escritos en primera personas. En algunos casos, se trata de simples “escenas” o reflexiones más que de historias. Son relatos totalmente independientes y, en el caso de los dos primeros, sí parecen formar parte de una misma colección pero el resto, de estilo y temática totalmente distintos, rompe esta coherencia inicial y da la impresión de que el autor se ha decantado simplemente por juntar en un solo volumen relatos e historias que tenía abandonados en un cajón (o en una carpeta de su disco duro).
Además, nos encontramos con una prosa excesivamente artificial que peca de pretenciosa y que busca demasiado el  lirismo, y un (vano) intento de acercarse a la metaficción o al realismo mágico, lo que nos produce la sensación de que el autor está intentando abarcar más de lo que puede y nos lleva a pensar que debería hacer obras más sencillas.

martes, 2 de octubre de 2012

Faltas de ortografía


Al leer libros autopublicados, demasiadas veces nos encontramos con el peor y más grave fallo que puede tener una obra literaria: las faltas de ortografía.
Para un lector “medio”, las faltas ortográficas son imperdonables y resultan tan molestas que convierten lo que debería ser un placer en una tortura, y el lector acaba por abandonar el libro. Esto sucede además bastante pronto: con dos o tres páginas de insufribles faltas que nos dañan la vista dejamos el libro. Los lectores somos seres impacientes, hay mucho libros que leer y el tiempo para hacerlo es escaso, así que no podemos malgastarlo en cosas que no valgan la pena.
Y las obras con faltas de ortografía no valen la pena. No me sirve la excusa de “lo que importa es la historia” porque es imposible concentrarte en el argumento cuando ves cada dos por tres perlas como:
“… como lo ha echo”
“… era todo mas simple”
“Abría que darse”
“… mi mar será tú mar”
“¿y porque solo…?”
“¿Y quien es…?
“… tú ejército”
“… esta avanzando rápidamente”
“… le pregunte azorado a nuestro capitán”
“Replico (…) con su voz grave que inundo todo el salón”
No, los lectores no soportamos estas cosas. Por supuesto, los autores son libres de ser descuidados, de no prestar atención (las rayas rojas o azules que aparecen a veces debajo de las palabras en cualquier procesador de texto significan algo, no están ahí para adornar). Pero si luego ven que sus lectores se quejan y dicen públicamente que su libro es para tirarlo a la basura, que no se lamenten como divas airadas y, antes de arremeter con el lector por dar su sincera opinión y pensar que en realidad esas críticas negativas son una campaña de desprestigio orquestada por escritores rivales o abyectas editoriales que quieren acabar con la autopublicación, que revisen su obra concienzudamente y se fijen en las rayitas rojas y azules que subrayan algunas palabras. Que si están ahí por algo será.
Además, cuando un libro está plagado de faltas el estilo suele ir por el mismo camino, y normalmente es tan insufrible como ver cosas estilo: “haber si nos vemos.”
Así que, autores del mundo, por favor fijaos en las faltas de ortografía. Que una cosa es encontrar alguna tilde que falta por ahí, un error tipográfico por allá… Y otra muy distinta es que de cada cuatro palabras tres estén mal escritas.